lunes, 1 de enero de 2018

Es tiempo de esperanza

En este 2017 he aprendido mucho. Por eso, al 2018 le exijo que sea mejor y mucho más.

Exijo que en 2018, se cambien las leyes que impiden a las personas migrantes vivir con dignidad. Que se derriben fronteras y se creen organismos que regulen y coordinen las políticas internacionales, para que las personas no tengan que abandonar sus hogares y a sus familias por causas relacionadas con la pobreza o la guerra. Que exista un compromiso real por parte de todos los países para mirar por el bien común y derribar los imperios y a sus dictadores. Que nos levantemos contra la corrupción y la aplastemos. Que los estados sean garantes de los derechos humanos. Que continúe la ayuda humanitaria en las zonas que han sufrido catástrofes naturales en los últimos años: Perú, México, Colombia, Ecuador, Bangladesh, Indonesia, Irán, Sri Lanka, Nepal, Haití... Que todas las personas podamos practicar libremente nuestras creencias y que éstas nunca sean excusa para crear oscuridad y terror. Soy Barcelona, soy Cambrils. Soy Somalia, Irak, Egipto, Afganistán, Mali, Chad, Nigeria, Congo, Filipinas, Yemen, India, Pakistán, Burkina Faso...
El sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano
me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos
” (Papa Francisco)
Que se cierren los CIEs y se trate a las personas con respeto como es su derecho. No más muertes en el mar ni en las vallas de Ceuta y Melilla. No más víctimas del tren de la Bestia. Acabar con la mafia y el negocio de las pateras. Pido una mayor acogida de personas refugiadas, tal y como se acordó. Queremos recibir a nuestros/as hermanos/as de Venezuela, Siria, Libia, Senegal y de tantos otros países en conflicto. Pido una menor burocratización para poder ayudar a personas en riesgo de exclusión. La sociedad necesita ayuda para borrar prejuicios y temores, por lo que reclamo una mayor labor socioeducativa: en las calles, en las escuelas, en los barrios y en los lugares de trabajo.

Exijo mayor inversión en la creación de empleo, políticas centradas en la incorporación sociolaboral y en la autonomía de las personas; no conformes con la concesión de ayudas económicas que sólo sirven para subsistir, pero no promueven el desarrollo humano. Si abandonamos a la gente, luego no esperemos que sean personas luchadoras, activas, felices. 

Al 2018 y a las sociedades les exijo igualdad, sobre todo en cuestión de género. Erradicar la violencia machista de toda clase, los chistes sobre violar mujeres y comentarios que propagan estereotipos. Que se haga justicia con maltratadores, violadores y asesinos. Que se deje de culpabilizar a las víctimas y a sus familias (¡bienvenidos al 2018, medios de comunicación!). Que un maltratador nunca será un buen padre. Que se dejen de reproducir los roles de género tanto en el ámbito privado como público. Concienciar y sensibilizar a la población de que la prostitución es la esclavitud del siglo XXI y dar información, dar voz a esas mujeres, apoyarles para que no tengan miedo a hablar ni a salir de la calle y de los pubs.  Que se detenga al chulo y se multe al putero. Basta ya de ser indiferentes al sufrimiento, de aprovecharse, de usar a las personas para beneficio propio. Que las mujeres dejemos de ser objetos, que dejemos de intentar ser perfectas, que dejemos de sentirnos obligadas a hacer las cosas por amor.

Crear políticas que favorezcan la igual responsabilidad de ambos progenitores tras una separación con hijos/as de por medio, que sostengan a las familias monomarentales hasta que los/as menores cumplan la mayoría de edad y tengan suficientes recursos para ser independientes. Más respeto y apertura para todas las personas sean del género que sean y de la orientación sexual que prefieran. Solicito más educación, más formación en todos los sectores.

Exijo al Estado una mayor gasto en infancia, no más derechos a cambio de votos. Las/os niñas/os no son votantes, pero son el futuro. Que los adultos se graduen las gafas de infancia y se garantice que tod@s l@s menores contarán con las mismas oportunidades. Que tendrán lugares seguros para jugar, alimento todos los días y calefacción en invierno. Que no estarán expuestos a situaciones violentas y si por diversas circunstancias las padecieran, protección y matenerles en su entorno siempre que se pueda. Que en los colegio o institutos se tendrán en cuenta sus circunstancias y no únicamente unos números al final del trimestre. Que el personal docente estará cualificado para atender casos de riesgo o se contará con profesionales del ámbito social para resolver situaciones de conflicto. Menos cortoplacismo político y más humanidad.

La misericordia a la cual somos llamados abraza a toda la creación, que Dios nos ha
confiado para ser cuidadores y no explotadores, o peor todavía, destructores
” (Papa Francisco)
Exijo que se eliminen los gastos en armamento, que quede prohibida la venta de armas a cualquier nivel y en todas las partes del planeta. Exijo, porque es nuestro derecho, mejor calidad en la sanidad, en la educación y en el área social. Que bajen los precios de las viviendas, tanto de alquiler como de compra, que se ponga límites a la construcción constante de edificios. Mucha gente sin casa y mucha casa sin gente.

Para las personas mayores reclamo un aumento de las pensiones, que el sistema para la dependencia se haga real y efectivo y que las residencias sean recursos a favor de las personas, no de las empresas que se enriquecen a costa de la fragilidad de los/as ancianos/as. Que se creen más servicios para el cuidado de personas enfermas o con discapacidad.

Al 2018 le pido que seamos sensibles a las personas que viven en las calles, que duermen en las aceras y mendigan en las puertas de las iglesias. Le pido una sonrisa a tiempo o un tiempo de conversación. Una mirada que les haga visibles. Un saludo que les reconozca personas. Le pido una caricia o un abrazo para esos ángeles hundidos en un pozo sin fondo, en ocasiones amarrados por las cadenas de la mente o la droga. Insto a que se les tienda una mano amiga, que les acoja sin preguntas. Para ellos, exijo un mayor gasto en materia social, más medios, mayor acompañamiento (sobre todo al salir de los hospitales) y ayudas económicas para que puedan acceder a una habitación, al menos. 

Que se cambie la normativa que permite manifestaciones artísticas en la vía pública, que se elimine tanta restricción y represión a las/os artistas callejeros/as. Que se valore su esfuerzo, su dedicación y la alegría con la que visten las ciudades con su música, su baile, teatro y otras perfomances. En 2018, deseo más espectáculo urbano.

Protesto contra la tortura animal, contra el fomento y la normalización de la muerte lenta y dolorosa de seres vivos como arte. Exijo una mayor protección de todos los seres. No a la pirotecnia en ciudades o pueblos. Un mayor rigor ante las denuncias por maltrato animal y penas mayores. Que se descosifique a los animales domésticos y a los no domésticos también. Que se realicen campañas contra el abandono animal, se promueva la adopción frente a la compra y se regule la cría indiscriminada para la venta. También los bosques claman auxilio ante la quema y la tala sin control, después de un 2017 negro para nuestro paisajes. Y no me olvido del mar y de lo cochinos/as que podemos llegar a ser.

Al 2018 le pido salud y reencuentros con personas queridas. Más abrazos largos y "apretaos". Buenos conciertos y algún viaje inolvidable. Le pido grandes cambios sociales. Diálogo, respeto y buenos pensamientos. Le pido más valor para el cuidado mutuo y permanecer en las situaciones difíciles. Más demostraciones de vulnerabilidad. Más inocencia, cuentos, magia, narices de payaso y colorines para los días grises. Menos selfies, más verdad. Le pido más paz, convivir sin violencia ni discursos de odio (racismo, machismo, xenofobia, transfobia, homofobia, aporofobia, gordofobia, cristianofobia, islamofobia, etc.) en las redes sociales, en las calles, en las asambleas... Que no nos impongan ideas ni azules, ni rojas, ni moradas, que nos esforcemos por pensar de manera autónoma, que no nos resbale lo que sucede alrededor y que podamos vivir en fraterna libertad, sin miedo ni mordazas.

Y ahora ya me podéis decir que vivo en los mundos de Yupi. Pero no, no soy ajena a las dificultades y a los problemas. Que en 2018, nos animemos a seguir cambiando el mundo. Es un reto.

A nivel personal, al 2018 le pido otras cosas.
Como hija, le pido paciencia.
Como hermana, buen humor.
Como nieta, ternura y coraje.
Como amiga, tolerancia.
Como compañera, confianza.
Como trabajadora social, empatía y honestidad.
Como creyente, humildad y alegría.
Como mujer, rabia y desobediencia; empoderamiento y sororidad. Además de permitir que, de vez en cuando, lo cursi también forme parte de mi vida.
Como persona, autenticidad -para ser más yo, más políticamente incorrecta- y una pizca de mala follá que siempre me identifica.

“Cuando el canto de los ángeles se acalla,
cuando la estrella desaparece,
cuando los reyes emprenden el regreso,
cuando los pastores vuelven a sus rebaños,
es entonces cuando la obra de la Navidad comienza:
buscar al perdido,
sanar al herido,
alimentar al hambriento,
liberar al esclavo,
reconstruir la comunidad,
reestablecer la paz,
hacer música en el corazón”.
- Howard Thurman

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