viernes, 1 de septiembre de 2017

Carta de una trabajadora social

Querida población universal, afincada en España (y especialmente en Navarra),

El motivo de esta carta es meramente informativo.

Deben uds. saber que los Servicios Sociales de Atención Primaria existen para brindarles acogida, apoyarles, derivarles a otros recursos, orientarles y proporcionarles información básica sobre las prestaciones sociales que gestionan. 

Deben tener muy en cuenta que, aunque algunas de estas prestaciones pueden solicitarlas como derecho subjetivo, es decir, las/os trabajadoras/es sociales (no asistentas/es) tenemos la obligación de tramitarlas a pesar de que no cumplan requisitos, si así nos los piden uds.; muchas otras no son su derecho, somos las/os profesionales de lo social quienes valoramos qué puede ayudarles en su proceso de incorporación sociolaboral y familiar, dependiendo de la problemática. Somos nosotras/os y no uds. quienes lo valoramos. Tampoco pueden exigirlas.

Personas que escuchan por 1º vez en su vida la palabra "NO"
Asimismo, les informo de que las/os profesionales de los Servicios Sociales de Atención Primaria somos simples mediadoras/es, por tanto: si se les deniega una prestación, poco más podemos hacer. Nosotras/os hemos cumplido con nuestra función enviando la solicitud con su documentación adjunta, en la mayoría de casos, con su correspondiente informe donde queda constancia de la situación que nos han referido en entrevista previa. Y sobre todo, que si les piden más documentación para resolver las ayudas económicas, ¡no la tomen con nosotras/os! porque son indicaciones de arriba. Y si no quieren presentar “los papeles” porque es un rollo y ocupa demasiado su tiempo como personas desempleadas, ¡está bien! Uds. verán lo que hacen. A mí ni me va ni me viene. Simplemente, aténganse a las consecuencias de sus actos.

¡Ah! Porque -por cierto- los Servicios Sociales no están para solucionar su vida. Sus hijas/os son responsabilidad principalmente suya, al igual que sus errores y circunstancias pasadas, que no entramos a juzgar. ¡Qué más quisiera yo que tener las llaves de miles de millones de viviendas recién construidas y que cumplan con las condiciones que necesitan o tener todas las ofertas de empleo a las que les gustaría acceder! Pero no soy la genia de la lámpara. Y la coyuntura actual es la que es. Y las leyes del momento son las que son. Muy a mi pesar.

Como cuando esperan que te saques de la manga la solución de todos los problemas

Querida población española,
Deben uds saber que las personas migrantes tienen que cumplir con los mismos requisitos y deberes que uds y que una persona recién llegada no tiene derecho a prácticamente nada. Pero que muchas veces son esas personas que no tienen derecho a nada, quienes mejor cumplen con sus deberes de civismo y se la pelean por conseguir un empleo de lo que sea, que no se avergüenzan de tener que ir a un comedor social, que van con la verdad por delante y que insisten de una manera pacífica y no exigente. Que las ayudas de todo tipo se determinan según los miembros de la unidad familiar y me parece que esto es bastante lógico (y sí, también dan más puntos para conseguir una VPO, ser familia numerosa. Así están las cosas), aunque a algunas personas les genere un sentimiento de rabia con una pizca de envidia. Es lo que hay.
Cuando la próxima cita es el/la usuari@ conflictiv@

Deben todas y todos ustedes saber que no nos chupamos el dedo. Que si ud. lleva 5 años en Madrid y de repente le da por venirse a Navarra- y no tiene un argumento sólido- no está con una mano delante y otra detrás, aunque nos quiera hacer creer eso (y si además resulta que es extranjero/a y no ha aprendido castellano en ese tiempo... apaga y vámonos). Que si rechaza todos los recursos que ofrecemos, menos la ayuda económica, comenzaremos a sospechar. 

Que sabemos toda la mafia que hay con el tema del empadronamiento y que si no hubieran eliminado el informe social para la solicitud de ciertas prestaciones, a más de una familia le iría a visitar la policía municipal (algunos/as podrán darle las gracias a la nueva ley por eso, pero les aviso que el año que viene se va a complicar muy mucho... o eso dicen). Sí, señores y señoras. Que la corrupción no sólo se da en las altas esferas, sino también en las más bajas. 
Como nos ven algun@s a l@s Trabajador@s Sociales

Ser trabajadora social es el empleo peor pagado de la historia, pero lo llevamos con filosofía. Sabemos que si a una persona le has gestionado todo a lo que tiene derecho y alguna cosilla más de modo excepcional, pero no le tramitas justamente lo que esa persona quiere- o bien porque no se puede o bien porque no se valora-, o no le atiendes sin cita porque tienes a otro/a usuario/a esperando, las malas lenguas dirán que eres un demonio metido en el cuerpo de una trabajadora social. ¡Qué le vamos a hacer! Es lo que hay.

Según la RAE, autonomía es “la capacidad de los sujetos de derecho para establecer reglas de conducta para sí mismos y en sus relaciones con los demás dentro de los límites que la ley señala”, una segunda acepción dice “facultad de la persona o la entidad que puede obrar según su criterio, con independencia de la opinión o el deseo de otros.” 

Cuando intuyes que te están contando la trola del siglo
Lo que pretendo decirles, queridas todas y todos, es que cada cual es responsable de su propia vida y que todo lo que le viene de fuera es apoyo extraordinario. Que si las leyes están mal hechas y las circunstancias no son favorables, las/os profesionales de lo social no somos culpables. Estamos aquí para ayudarles en lo que podamos, que hemos estudiado Trabajo Social para promover el cambio social, la calidad de vida y la autonomía de cada usuario/a que acuda a nuestros programas. No podemos fomentar la dependencia, ni siquiera la económica. 

Durante nuestra jornada laboral reivindicamos que las cosas sigan evolucionando y también lo gritamos en las calles en nuestro tiempo libre, pero no tenemos varitas mágicas y los recursos son limitados. 

No nos engañen y respétenos. El Estado Español tiene los recursos suficientes para que las personas salgan de su situación de exclusión, el problema casi siempre es querer dar ese paso y querer cambiar, luchar, porque no todo viene dado. Un signo de madurez es responsabilizarnos de nuestra vida y no echar balones fuera ante la situación propia.

¡Suerte en el camino! Aquí estamos para ser puentes.

Les saluda atentamente,
Una trabajadora social un poquito harta.
(Me encanta mi trabajo y me encantan la mayoría de mis personas usuarias, sólo es que hoy necesitaba desahogarme)